Aprendiendo a cocinar con congelados: consejos prácticos

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En un artículo anterior nos centramos en las posibilidades de los alimentos congelados, tratando a la vez de desmontar algunas falsas leyendas sobre este tipo de productos, los productos que a la postre nos vienen a ofrecer en muchos casos la posibilidad de abaratar las recetas a partir de unos precios de salida más económicos.

Decíamos entonces que una clave muy importante para el mantenimiento del sabor y los valores nutricionales de los productos congelados, obviamente, tenía que ver con el proceso de congelación, pero sin duda también con el proceso inverso, el de descongelación, y con el tratamiento que estos productos le vamos a dar antes y durante su elaboración. Vamos a tratar de daros algunos consejos útiles para ello.

Debemos partir de un punto de vista real; si un alimento se ha congelado en condiciones óptimas, a su descongelación no habrá perdido prácticamente nada de sabor, ni de textura, ni de valor nutricional; éstas pérdidas son mínimas e imperceptibles. Sin embargo es cierto que muchas personas afirman lo contrario; sin darse cuenta tal vez que es precisamente en lo que depende de ellas mismas donde se encuentra  la posibilidad de error.

Lo fundamental reside precisamente en cómo les congelamos estos alimentos; para aquellos alimentos congelados con indicaciones expresas descongelación la cuestión es simple; seguirlas al pie de la letra, por otro lado uno de los grandes enemigos del alimento congelado es precisamente la prisa en su descongelación; por ello si se trata de alimentos congelados por nosotros mismos el proceso debe incluir una descongelación en el propio frigorífico para después incorporarse a nuestras recetas, como camino correcto.

Por otro lado también debemos saber que nuestros procesos caseros de congelación nunca van a obtener los resultados que pueden tener los procesos industriales, por ello, esa pérdida de sabor que los procesos industriales puede resultar imperceptible, es cierto que la congelación casera puede notarse algo más.

Otro consejo importante antes de llevar los alimentos congelados a nuestras recetas, es respetar la cadena de frío de los mismos cuando los adquirimos en los supermercados o grandes superficies, comprobar que los envases y envoltorios no muestren roturas de desperfectos,  e incluso, por aquello de respetar la cadena del frío al máximo posible, si está nuestra mano dedicar un día de compra exclusivamente a congelados, trasladándolos con la máxima velocidad del punto de adquisición a nuestros congeladores.

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