Carrillera con cebolla

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Aunque parece que el tiempo está indeciso no podemos olvidar que el verano está ya a la puerta. Así que pensando en las mujeres y hombres que están en pleno proceso de operación biquini se me ha ocurrido que os puedo enseñar cómo hacer una deliciosa receta con carrillada. Eso sí, de una forma muy peculiar, ya que además de conseguir que nuestro paladar disfrute intensamente con su textura y sabor, la retención de líquidos que suframos  se verá mejorada. ¿Qué más podemos pedir?

Realmente la receta la hizo mi marido, pero con permiso de él voy a publicarla y ya me contaréis que os parece. Teniendo en cuenta la economía actual, no podemos plantearnos recetas caras, por qué es posible cocinar sano, barato y delicioso. En primer lugar iremos a un buen supermercado, pero siempre teniendo en cuenta que la carne sea lo más fresca posible, y allí pediremos 2 kilos de carrillera. Por si no lo sabéis, es más o menos la parte del moflete de la ternera.

 Su color es rojizo pero con diversas vetas de grasa y músculo, no debéis preocuparos, por qué lo que hace esa grasilla tan fina es conseguir que sea más jugosa. Yo prefiero comprarla con hueso, no por nada en especial, supongo que son manías como todo. Si no tenemos una buena cantidad de cebolla habrá que comprar. Los ingredientes para que queden claro os los pongo también a continuación.

-2 kilos de carrillera de ternera, o en su defecto dos piezas por persona.

-2 cebollas grandes, cuanto más mejor.

-Aceite, sal y agua.

-Vino tinto.

Ahora que ya tenemos todo, debemos picar las cebollas, eso sí, tened mucho cuidado con los ojos. A continuación ponemos un chorro de aceite en la olla y cuando este se encuentre caliente echamos con cuidado las cebollas picadas, con la cocina a fuego lento,  empezando  a revolverlas suavemente para que no se peguen. El siguiente paso es colocar las porciones de carrillera con cuidado, consiguiendo que se doren por cada lado.

Tranquilos que ya queda poco para acabar, enseguida os daréis cuenta de la receta tan fácil y económica que es. Ahora espolvoread sal por encima y un vaso y medio de vino tinto, dejando que todo se haga lentamente. Si veis que se queda sin líquido, cosa que dudo por que la cebolla suelta mucho, podéis echarle un poco de agua y que se siga haciendo.

Más o menos puede tardar unos 40 minutos pero casi mejor que miréis la carne a la media hora para ver como va. Una vez que se encuentre listo, solo nos queda emplatar y acompañar con una ensalada.